¡Ojo! La educación no anda muy bien

Fecha: 
Jueves, Diciembre 21, 2017
Resumen: 

Más de 45 mil jóvenes hicieron frente a las pruebas de bachillerato este año, de ellos 12.199 perdieron alguna materia o reprobaron del todo.
Este año, según confirmaron las autoridades, menos jóvenes lograron el título anhelado y con ello pasarán a engrosar las estadísticas negativas de la educación costarricense.
¿Por qué decimos esto? Porque Costa Rica ha creado un sistema tan cerrado que quien no es bachiller reduce en más de un 70% sus posibilidades de encontrar trabajo, no tiene oportunidades de cursos, estudios superiores y en muchos casos solo puede optar por labores mal pagadas, sin seguro y hasta en jornadas esclavizantes.
Qué paradójico esto de no lograr el título de bachillerato, pues cuando se cree que es un filtro social, lo cierto es que se convierte en un elemento discriminatorio y hasta sancionatorio al derecho de una vida digna.
Si un estudiante cursa los cinco años de colegio público, o seis en caso de los técnicos, a lo largo de su estancia en las aulas hizo no menos de 270 pruebas en todas las materias, exámenes suficientes para demostrar sus conocimientos.
Si después de ese maratón de pruebas el alumno logra llegar al bachillerato, pues el promedio ponderado se lo permitió, y se queda en una materia debe olvidarse del birrete y la cinta, pero también enfrentarse al desprestigio social.
El que no es bachiller sabe de qué hablamos, sin menospreciar el trabajo de ninguna persona. Para ser dependiente de bodega, atender una soda y hasta para vender hamburguesas piden ese requisito.
No es lo mismo haber perdido el bachillerato que nunca haber cursado la enseñanza secundaria, pero quienes no tienen título en mano están destinados a los peores salarios, y no lo decimos nosotros, lo confirman los estudios. Esa gente engruesa las filas de la pobreza.
En Costa Rica hay más de 500 mil personas sin el bachillerato y cerca de 600 mil sin primaria. Algo está sucediendo y hay que poner las barbas en remojo porque no se trata sencillamente de que el Ministerio de Educación Pública (MEP) publique las listas de los mejores en los medios de comunicación y margine a los que no superaron las calificaciones.
Está el ranking de colegios en las pruebas, eso descalifica a las personas, perjudica la autoestima de los jóvenes y discrimina a los estudiantes de comunidades vulnerables porque los presenta como los peores, los menos preparados, los quedados.
Bien dicen que las comparaciones son odiosas pero inevitables y es aquí donde no está de más decir que los rankings resultan desacertados, jamás deberían usarse para calificar y descalificar alumnos, menos el personal docente. Esto por una razón muy sencilla.
Cómo es posible que poblaciones fronterizas y costeras, además de comunidades rurales y urbanas en situación de vulnerabilidad, sean calificadas casi como las “peores” en las listas de los resultados y las encasillen en esas condiciones cuando fue el propio MEP quien olvidó dotarles los insumos necesarios para que recibieran clases como Dios manda.
Cuando las condiciones no son iguales, la competencia es desleal. En este entendido el ente rector jamás debería tener el atrevimiento de hacer un “ranking” porque desde esa estructura cerrada y antigua propició educación desigual entre los colegiales del país.
En esas listas de los mejores y los peores se mencionan colegios donde no hay pupitres, que apenas tienen un docente, que sus estudiantes caminan horas para recibir clases o bien que en sus hogares no hay comida.
¡Qué fácil es competir en estos términos! Es obvio que en un centro educativo que con costos tiene una pizarra, como sucede en poblaciones fronterizas del norte y el sur de Costa Rica, las posibilidades se aminoran, nunca podría asociarse al nivel intelectual de los muchachos. Por el contrario, son genios en potencia que tienen las agallas de competir, impulsados por maestros ejemplares también, y para demostrar que no todo es color de rosa y que a ellos les cuesta más del doble el reto.
Los estudiantes no deben ser estereotipados, ellos son un ejemplo porque hacen todos los esfuerzos posibles por romper esquemas y buscar la superación que el Estado les niega, pese a que la Constitución Política estipula que la educación es gratuita y en condición de igualdad.
Estos jóvenes no tienen por qué sentirse halagados con un centro de educación, es obligación dotarles todo lo que requiere una educación de calidad.
No debe el MEP hacer la enumeración para que unos festejen el triunfo y otros sigan siendo marginados por una mala y torpe estadística, derivada de pésimas políticas públicas en la materia, promovidas por la discriminación y generadas pareciera que por la ignorancia, pues no se requieren maestrías ni doctorados para comprender que las pruebas de bachillerato deben ser adecuadas.
Es impensable que por esas fallas de las políticas públicas sean miles los jóvenes que envían al final de la lista.

Periodista: 
Editorial
Periodico: 
DIARIO EXTRA
Sección: 
Nacionales
Temática: 
Educación
Categoría: 
Desigualdad
Importancia de Tema: 
Alta con imagen
Modalidad: 
Reportaje
Grupo Etario: 
Niñez
Ubicación Geográfica: 
Todo el país
Actores: 
NO SE INDICA
Instancias Organizacionales: 
Poder Ejecutivo
Instancia específica: 
MEP